domingo, septiembre 21, 2008

PENAS DE MI ALMA...

No he podido conciliar el sueño, un nudo aprieta mi garganta, mi estómago y por sobretodo mi corazón, no puedo dejar de pensar en ti, en todos y cada uno de los instantes vividos junto a ti, mil recuerdos golpean mi mente, tu risa, tus enojos, tus largas conversasiones, las veces en que junto a ti me quede dormida acurrucada entre tus brazos, los momentos malos y también los buenos, aquellos en los que te esperaba ansiosa a que llegarás para fundirme entre tus brazos y con un gran beso, siempre me perdonabas.

Hoy vienen a mi mente, muchas sensaciones olvidadas, como cuando corría a mirarte por la ventana para verte pasar en aquella moto por los rieles, o cuando llegabas tarde a casa y yo te ayudaba a acostarte, o aquella vez cuando traías para mi algo que yo quería y que se te había quedado en aquel vagón del tren, o aquellas salidas al Joao a comernos una copa de helado, las salidas a la playa, el fin de semana en la casa de los abuelos, la levantada temprano del domingo para ir al cementerio a visitar a los que ya no estaban con nosotros, las veces en que trataste que fuera una buena basquetbolista así como mi madre, el sentir que nada malo me pasaría porque tú estabas a mi lado.

Cuantas veces te vi ser el fuerte cuando alguien te necesitaba, cuantas veces te vi erguido aunque el dolor te estuviese carcomiendo tu alma, fueron tantas que no podría contarlas; cuantas veces te falle y tu me perdonaste.

Junto a ti aprendí a leer y a escribir, como no recordar nuestras vacaciones en donde una de las maleta estaba llena de cuadernos.

Junto a ti aprendí a defender lo injusto, a ayudar a los demás, a sentir que somos todos iguales, a valorar los simples detalles de la vida, a sentirme orgullosa de ser tu hija, de ser hija de un ferroviario, de ser Zamorano.

Aprendí de ti tantas cosas, el amor por la familia, por mis hermanos, por mis hijos, por todos aquellos ligados a ti y a mi madre.

Hoy que te veo distinto a aquel que siempre vi, mi corazón esta oprimido, me duele verte así, allí postrado en aquella cama, conectado a ese tubo, débil, pálido, ojeroso, sin ánimo, sufriendo. ¿Cómo volver el tiempo atrás?, ¿Cómo ayudarte Padre, cómo?.

Sé que tu final se acerca Padre mío, sé que muy luego te marcharás Padre amado; es duro pero inevitable, dejaras de sufrir, te iras de esta vida aunque no de mi corazón y allí esperaré, por aquel día en que pueda volver a correr nuevamente hacia ti para dormir acurrucada entre tus brazos.

martes, septiembre 16, 2008

Tristeza

Desde ya hace mucho tiempo que he pasado por largas ausencias en mi blog, no porque no escriba nada o no tenga nada que contar, muchas veces he escrito y lo dejo acá en mi pc, los que me conocen bien saben la razón de esta ausencia, muchos de ustedes no, quizás es porque siempre he tenido que ser la persona fuerte en la familia, para apoyar a los demás, no demostrando las penas que puedo tener, hoy es uno de esos días en que trato de no mostrarme mucho, enfrascarme en el trabajo para que no puedan leer en mis ojos la tristeza que llevo dentro de mi, pero el dolor esta aquí, en mi mente, en mi corazón y en mi pensamiento.

Aunque sé que todo tiene un comienzo y un final, siempre tratamos que este último nunca llegue, mas cuando es la vida de un ser amado. Solo nos queda esperar y pensar en que algún día, quizás nos volvamos a encontrar.